El tigre que balaba

Este cuento tradicional indio tiene varias interpretaciones. Por una parte podemos pensar que la educación de cada persona es la que define su forma de ser y sentir, anulando por completo lo que se presuponía que era parte de su naturaleza. Por otra parte, esta misma educación nos anula nuestro espíritu genuino, haciendo de nosotros algo quizás peor, más temerosos, más aletargados. 

Disfrutad de esta bonita historia:

imagen 1

  Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza. Así transcurrieron algunos años.

  Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:

  –Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre?

  Pero el tigre-oveja baló asustado.

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.

Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.

  –Pruébala -le ordenó el tigre.

  Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.